jueves, 4 de octubre de 2012

2046

"Si hubiera nacido en otra época, mi vida hubiera sido diferente. No sirve de nada encontrar a la persona indicada si el momento no es el adecuado. El amor es una cuestión de tiempo".

Chow Mo Wan, escritor por cuenta propia se adentraba en esta, una de sus muchas reflexiones a lo largo del film, un tanto melodrámatico (como lo son todas las cuestiones del amor romántico, porque nos parece imposible no abordarlas de otra manera). Pese a ello y pese a que es una película esencialmente romántica me resultó una maravillosa poética de la muerte, eso de ir en ese misteriosos tren que viaja al año 2046, (sea lo que sea 2046), de donde nadie ha regresado y si acaso se regresa es con la memoria virgen, en blanco, sin recuerdos. Este poema visual me hizo pensar sobre la vida, las decisiones y nuestra razón de ser y estar aquí en este mundo, antes de que parta el tren.



Un escritor que creía escribir sobre el futuro, en realidad estaba escribiendo sobre el pasado. En su novela, un misterioso tren salía de cuando en cuando con dirección al año 2046. Todos los que subían a él lo hacían con el mismo propósito: recobrar los recuerdos perdidos. Se decía que en 2046 nada cambiaba. Nadie sabía a ciencia cierta si eso era verdad, porque ninguno de los que viajaron regresó jamás. Con una excepción. Él estuvo allí. Se marchó voluntariamente. Quería cambiar.

(Sinopsis de FilmAffinity.com)

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