sábado, 2 de febrero de 2013

Felíz cumpleaños, Julia



Julia de Burgos
I.
Soy tu Julia de Burgos, borracho,
que despierto a Nueva York por las calles
tuyas. Conserje de Dios azul soy,
como la vela del rito, como el papel

amarillo, despintado, solo, donde
escribo el poema que pospones
la muerte que pospones, el odio.
Soy el fantasma de tu voz, la musa Iván

que falta en tu poema (letrina
de luz--tras bastidor del cuerpo que se
pospone en tu poema--) Has borrado

el jeroglífico del ángel de la grafía
mía. Has cerrado el ataúd de los espejos. Has
dejado que la muerte pase sin decir mi nombre.

II.

Ya lo ves, Enterrador, Julia de Burgos,
ha vuelto. Con las gafas de Dios orina
en las letrinas. Con sombrero de copa,
ella, procaz, posa (de mi) en los espejos.

¡Oh, cómo pesan sus senos de la muerte!
los rizos como helechos de mi pelo
goteando sombra en la sombra de su cuerpo,
sueñan con amor podrido en la dicha

de la loca. ¡Enterrador, Julia de Burgos,
ha vuelto! Como dos hermanitos empujamos
el triciclo de dios contra las rosas.

Es la mujer lo que pesa por el hombre. Es
este sabor a tierra de los besos. Es
Julia de Iván, tan procaz, en los espejos.











III.

Julia de Burgos, con cabeza de toro,
atravezada de astilla en los espejos
pronuncia mi nombre en el amante y
desconocidamente lo besa por el sueño.

Soy yo Julia de Burgos, ¡vuelve!,
(la rosa de su espina como un falo
y tú, sentada, aúllas mariposas
por el grito). ¡Julia de Burgos ha vuelto!

Queriendo ser yo junto a su seno
ríe con la cuerda rota de su risa,
como si fuera Dios quien riera en las espinas.

 ¡Oh, la dicha de masturbarte en los trenes!
Escondida de Dios contra la muerte.
Atravezada (¿de quién?) en los espejos.

IV.

¡Julia de Burgos ha vuelto! Sube
decrépita, inmoral, a la palabra
del demiurgo y allí (de sábado de Gloria
a Domingo de Ramos) escucha

la canción del Maestro. Los cangrejos
están tomando los espejos (noche
de azul contra noche blanca) la mujer
no se reconoce en el poeta:?

 rizos de helechos, Iván de Julia, madre
el poeta ícara (o canta) la sombra
del cuerpo de mujer que se deshace.

Los cangrejos están tomando tu victoria. La
estatura del poeta te rebasa. ¡Julia
de Iván, decrépita, inmortal, ha vuelto!



©Iván Silén
Publicado originalmente en la revista A Propósito (número 4, 1995)
Imagen de Elena Vizerskaya

Julia de Burgos (17 de febrero 1914 - 6 de julio de 1953)

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